por Sara Houston
School of Arts, Humanities and Social Sciences, University of Roehampton London, Londres, Reino Unido
Introducción
En este artículo me centro en la idea de que la acción autónoma puede potenciarse mediante la práctica de habilidades blandas en el contexto de un programa específico de danza que invita a personas con Parkinson y a otras a compartir el movimiento creativo. El artículo se divide en secciones que guían al lector a través de mi argumentación. En primer lugar, presento mis definiciones tanto de habilidades blandas como de agencia encarnada y las contextualizo en relación con la literatura actual y los enfoques disciplinares, así como en relación con la danza. Sugiero que existe un vacío de conocimiento al vincular conjuntamente la agencia encarnada y las habilidades blandas dentro de la disciplina de los estudios de danza, y al analizar prácticas de danza.En segundo lugar, describo el proyecto Empowering Dance y su estudio de caso Dance Well: Movement Research for Parkinson, que proporcionó el impulso y la base empírica para mis reflexiones en este ámbito. A continuación, examino el concepto de agencia encarnada tal como se aplica actualmente a la danza en un contexto profesional, y planteo mi contraargumento, señalando las dificultades para los bailarines comunitarios, especialmente aquellos con Parkinson. Propongo un enfoque diferente a través del prisma de las habilidades blandas. Utilizo el estudio de caso Dance Well para ampliar este argumento y concluyo que comprender la agencia encarnada a través de las habilidades blandas puede conducir a valorar la contribución de la danza a una visión de justicia social y a una concepción de la corporalidad que enfatiza el reconocimiento de la humanidad de los demás.